Toda su cuadra en el mismo sitio
Los caballos, los boxes, los cuidados, las raciones, las existencias y el trabajo del equipo. Una cuadra no cabe en una hoja de cálculo: cabe en una herramienta que sabe lo que es un caballo.
Una hoja de cálculo hace muy bien una cosa: alinear filas. Pero no sabe que un herrado vuelve cada seis semanas y una vacuna cada doce meses, no avisa a nadie, y no se comparte de verdad: cada uno acaba con su copia, y la versión buena es la de quien habla más alto.
El coste no se ve en el tiempo de teclear: se ve en lo que se escapa. Un aviso olvidado, un box que se queda vacío seis semanas, un pupilaje facturado un mes de más o un mes de menos. Son pérdidas pequeñas, cada una invisible, y es precisamente eso lo que las hace caras.
Quien lleva una cuadra se pasa el día de pie, en el patio y en las naves, no delante de una pantalla. Lo que se pierde es lo que habría que apuntar en un papel para volver a teclearlo por la noche. Por eso todo se hace también desde el móvil, al lado del box: anotado en el momento, ya no se pierde.
Y el trabajo de cuadra no acaba en los caballos. Si da clases, si acoge caballos en pupilaje o si hace las dos cosas, los mismos datos sirven para la agenda, las renovaciones y la facturación: solo se introducen una vez.
Caballos, boxes, cuidados, existencias y agenda sin límite: 0 € para siempre, sin tarjeta. Solo la facturación es de pago, desde 19 € IVA no incl. al mes.
Sí, 0 € y sin límite de tiempo: los caballos, los boxes, los cuidados, las existencias y la agenda lo son para siempre, sin tarjeta. Solo la facturación es de pago, desde 19 € IVA no incl. al mes.
Tantos como tenga. No hay tramos, ni recargo por caballo, ni por box: una cuadra de seis caballos y otra de cien pagan lo mismo, es decir, nada por esta parte.
Sí, cada uno con su propio acceso y con lo que usted le autorice a ver. El mozo de cuadra consulta las raciones y los cuidados del día en su móvil; no necesita ver su contabilidad.
Sí. Sus caballos, sus clientes y sus facturas se importan desde un archivo de hoja de cálculo, y lo hacemos con usted. Nadie teclea cien caballos a mano.